Solitario fue a una sopa de letras a reponer la te que se le había perdido. En el camino, se encontró una de.
– Llévame contigo – le pidió.
Al escuchar respuesta afirmativa, de se ubicó en el espacio vacante. Desde entonces, no se le ve aislado. Ahora vive feliz ayudando a todo el mundo.
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